Este fin de semana queríamos repetir la experiencia astronómica-montañera de otros años, y subir de nuevo al Mulhacen, para ver amanecer después de pasar buena parte de la noche previa disfrutando de los espectaculares cielos nocturnos, a
En lugar de esto, nos hemos conformado con una observación “normal”. Lo de normal, entrecomillado, ya que tuvimos la suerte de contar con un cielo en tan buenas condiciones como hacía tiempo, desde el Canal de la Espartera , a casi 1400 m de altura, y sólo a poco más de 15 kilómetros de casa.
La cosa empezaba bien, hubo más asistentes que la media en otras ocasiones (no, no os creáis que fue una de esas observaciones multitudinarias, ni mucho menos), y contamos con un buen número de instrumentos (bueno, en realidad alguno ni salió de mi maletero, jejeje).
Como esta salida no la habíamos pensado (la decisión se tomó a última hora del viernes), íbamos sin programación, pero aprovechamos para hacernos con algunos de los esquivos objetos Messier que tanto cuestan coger en el Maratón. Empezamos con los cúmulos M 72 y M 73, en Acuario, y M 30, en Capricornio, esos que durante los maratones hay que intentar descubrir con el cielo ya claro del amanecer. En nuestro camino hacia M72 nos topamos, casi de casualidad, con la Galaxia Enana de Acuario, PGC 65367, de magnitud 13,9 (no está mal para un instrumento casi totalmente casero y posiblemente no perfectamente colimado, ¿verdad?).
Desde ahí aprovechamos para coger la planetaria Saturno, NGC 7009, y, dada la relativa cercania, decidimos intentarlo con la Hélice , NGC 7293. Todos sabemos que el aspecto esperado de una planetaria, salvo alguna excepción, es poco más que el de una estrella desenfocada; y fue precisamente eso lo que nos despistó. Después de recorrer el campo varias veces, en uno y otro sentido, sabiendo que debería estar ahí, apreciamos un tenue borrón que ocupaba casi toda la parte central del campo que ofrece nuestro ocular de 40 mm , inscrito en un triángulo isósceles bastante regular, formado por estrellas de magnitudes comprendidas entre 10 y 11. No es para menos, tiene un tamaño angular aproximado al de la mitad de la Luna llena, y una magnitud en conjunto de 7,3.
Lo intentamos con otros Messier “complicadillos” durante los maratones: M 77, que comparte campo con delta Ceti y una pequeña galaxia de mag. 10,5, NGC 1055; y M 74, en Piscis.
Conforme avanzaba la noche, la zona Perseo-Casiopea-Andrómeda iba ganando altura, y seguimos observando algunos de los objetos más interesantes de esta zona: M 76, M 34, M 31-32-110, M 33, y NGC 457, que con sus pequeñas manitas parecía decirnos “adiós, adiós”.
Como decía antes, no teníamos programación, así que nos faltaron las cartas de posición de Urano y Neptuno. Menos mal que el AutoStar del LX200 de Edu no falla, y supo apuntar correctamente el tubo.
Decidimos dar por finalizada la sesión pasadas las dos de la madrugada (TC, por supuesto), con unos 8º C en el termómetro.

Asistimos: Eduardo, con dos acompañantes además de su LX-200; Ezequiel, con su inseparable ETX 70, del que tanto juguillo saca; Luis, dando caña a sus prismáticos de 70 mm ; Deme y Silvia, disfrutando de los suyos de 50 mm (y de nuestra compañía, cómo no); Paco, un nuevo “via-láctero”, que esperamos también disfrutara; A. Gálvez y A. Molina, disfrutando (y sufriendo, no se en cuanto uno y otro) con ALFA-2.
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