Una tarde de verano, hace algunos años, el abuelo Justo, sentado bajo la higuera de la huerta, dejaba consumir lentamente el pitillo arrugado entre sus labios, mientras disfrutaba de una espectacular puesta de Sol. Me senté junto a él, y tras unos minutos en silencio, me pregunta: "¿Sabes como se llama ese lucero?", mientras señalaba a una refulgente estrella, a media altura sobre el horizonte oeste. "Venus", le dije sin dudarlo. "¿Así lo llamáis ahora? Eso ha sio to la vida el lucero de la tarde; bueno, menos cuando se ve al amanecer, que es el lucero del alba. Es mu raro, eso de que se vea unas veces por la tarde, otras por la mañana, además, si lo miras mucho, te vuelves loco. Eso es lo que le pasó al Loco Segura. Bueno, lo de Loco fue después. Te cuento: estábamos en la campaña de la aceituna, sería por el 60 más o menos, creo que tu no habías nacio todavía. Estábamos en el tajo de la finca Cruz Grande, y Segura venía con nosotros. En aquellos tiempos te quedabas toa la campaña en el cortijillo que los señoritos nos dejaban, y él, toas las mañanas, salía fuera, antes de salir el Sol, y se quedaba mirando como se levantaba el lucero por encima de aquel cerro, un rato antes del amanecer. Segura no es que estuviera loco, era un poco rarillo, callao y siempre estaba mirando como pa dentro, no sé si me entiendes. Pero, chiquillo, cuando lo veías ahí, embelesao mirando el lucero, parecía otro, tenía como un brillo en los ojos, no sé, después volvía a ser el mismo, retraido y callao, como te digo. Una noche, al acostarnos, veo que coge su abrigo y hace un liotillo con las mantas del catre. ¿Ande vas?, le digo. Calla, Justo, que voy a subir a lo alto del cerro, a ver si pillo al lucero ese antes de que se levante demasio. ¡Tú estás loco, Segura, con el frío que hace! Pero no me hizo caso y se fue. Aquel día no vino al tajo, ni a otro, ni al otro . . . Nos lo encontramos a la primavera siguiente, congelao y medio comio por las alimañas, en lo alto de aquel cerro, que desde entonces se llama el cerro del Loco Segura.
2 comentarios:
Bonita historia, ojalá sea cierta.
Saludos
Hola, corpi.
Gracias por tu comentario.
Te puedo asegurar que, muy aproximadamente, es así como me la contaron.
Saludos.
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