07 marzo 2007

Luna Naranja

Fue un espectáculo formidable.
Al principio, cuando la sombra de la Tierra empezó a cubrir la Luna, haciendo casi invisible la zona eclipsada, daba la impresión de que, de verdad, estaba desapareciendo, presagiando un eclipse verdaderamente oscuro. Sin embargo, en la totalidad, de manera similar a lo que sucede en los momentos culminantes de un Eclipse Total de Sol, cuando se "enciende" la corona, de repente la Luna volvió a aparecer, otra vez entera, pero teñida de ese naranja tan difícil de describir.
La visión con telescopio era verdaderamente excepcional: esa sensación de volumen, que nunca se aprecia en una Luna llena y la presencia de estrellitas próximas, algo que tampoco se puede ver con la Luna en su máximo esplendor, hicieron de éste, efectivamente, un espectáculo formidable.