01 diciembre 2011

LOS DESATINOS DE LA ASTROLOGÍA (y v?)

Hace unos meses comencé a compartir con vosotros esta serie de reflexiones sobre lo ... ¿absurdo? ... que resulta que en pleno siglo xxi aún nos encontremos con un montón de personas que se creen, como si un dogma de fe se tratase, todo lo que tiene que ver con esta supuesta técnica adivinatoria.


 En realidad, creo que el trasfondo de esto es, sencillamente, el hecho de que el ser humano tiene plena consciencia de su existencia, y esto le hace plantearse muchas dudas. Desde las más transcendentales de qué somos, de dónde venimos y adonde vamos, hasta las más superficiales y mundanas, que nos provocan inquietud, cómo qué nos depara el porvenir, o si saldrá bien o no esa relación sentimental que estamos empezando, o si el negocio que tenemos entre manos tendrá o no éxito.

Normalmente, las respuestas a las primeras preguntas, esas que he denominado transcendentales, solemos encontrarlas en las religiones. Da igual a qué dios se le rece o cómo se haga, lo cierto es que todas ellas intentan reconfortar el espíritu de sus seguidores dándoles esas respuestas que buscan.

Las respuestas a esas otras preguntas sobre nuestro porvenir más cercano quedan en manos de los "adivinadores" profesionales, ya sean echadores de cartas, videntes con turbante, brujas de velas negras o astrólogos con túnica. Todos ellos han hecho de esa necesidad del ser humano de intentar conocer el futuro su forma de vida, en algunas ocasiones con mucho éxito. Vale. Aquí no hay más que una manifestación más de una de la leyes más elementales de la economía de mercado: descubre las necesidades de tus potenciales clientes y satisfácelas (o, yendo un paso más allá, crea la necesidad (en este punto, un imocionado recuerdo para el iMago Jobs)).

Siempre he considerado que tanto unas como otras, religiones y adivinaciones, deben ser consideradas de manera muy similar, ya que sus principios básicos vienen a ser los mismos: dar respuestas a cuestiones que no las tienen, hacer que los "fieles" a cada una de ellas se sientan "reconfortados", y de paso hacer negocio con ello. Quizás la diferencia está en que los seguidores de la adivinación contribuyen de manera voluntaria a su mantenimiento (normalmente con llamadas a números de teléfono de tarifación especial) y .... vaya, ahora que lo pienso, en las religiones pasa igual !!!  (al menos, así debería ser en un estado no confesional como el nuestro (aprovecho para recomendaros esta lectura)).


Sería muy complejo entrar aquí en la definición de futuro (y tampoco es ésta mi finalidad). En sus inicios, la astrología (entendida en su más estricto origen etimológico) era capaz de prever (adivinar) la posición de los astros en el cielo en un futuro más o menos cercano. Aquello que para los profanos podría considerarse como "adivinación" sabemos que no es más que la aplicación de unos sencillos conceptos matemáticos que definen las órbitas planetarias. No hay que quitarle mérito a esto, ni mucho menos, pero no tiene nada de "mágico", aunque así lo podría parecer en su momento. Luego, y dado que este conocimiento, esta capacidad de "adivinar el futuro", significaba poder (como sucede con cualquier otra forma de conocimiento, cuando éste no estaba al alcance de todo el mundo), y cuando aquellos primeros astrólogos lo manejaron en su propio beneficio fue cuando esta noble ciencia perdió buena parte de su naturaleza, hasta convertirse en la pseudociencia que es en la actualidad. Y marcó un punto de inflexión, cuando entra en escena la Astronomía, tal y como la entendemos ahora (hace unos años ya os hablé de esto aquí y aquí).


4 comentarios:

binboy dijo...

Some things in here I have not thought about before.Thanks for making such a cool post which is really very well written.will be referring a lot of friends about this.Keep blogging

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inglés por teléfono dijo...

la astrología y la religión son del medievo. sus argumentos son patéticos

Anonymous de philomaniac'qus dijo...

Querido, de forma muy rápida me tomo un momento, no para criticar tu post, sino únicamente para dar mi punto de enfoque al respecto. No pienso en que equivoques el paso en señalar los pocos beneficios del pensamiento mágico (en síntesis), aunque no creo que caricaturizar una imagen ya conocida por el imaginario de todos sea una buena solución para delimitar tu tema, pues aun cierto sujetos merecen apoyo y aun respeto por sus ideales. No todos los videntes* y astrólogos* y aún magos o brujos** o como sea el categórico viven de ello, ni se piblicitan en la tele o los medios,... así que no se trata de sólo extorción. Mas, aun con esto, mi enfoque es, que las ciencias absurdas o diles oscuras o pseudociencias lo son por un defecto de generación de situaciones experimentales. No entraré en eso, sino que, más bien, merecen mucha atención, cuidado, respeto y aun la misma beneración que las ciencias comunes hoy día ¿Por qué? Porque son parte del saber, la historia, y no podemos explicar muchas cosas sin ellas, por fortuna! Ahora, yo no soy idiota, he estudiado ciencias desde mi infancia, y desde entonces fui escéptico, hasta que un día ciertas cosas coincidieron, y haciendo preguntas e investigando cosas pasaron. No quiero afirmar más, pues yo mismo no me contesto casi este lapsus. Mas, no miro ahora igual, por desgracia a veces, muy a apesar mío, y parte de esto me lleva a muchas páginas con el mismo tipo de argumentación, sin mejor contenido que el ridículo ante "lo que los nuevos sabios piensan". Piensa lo que sea tu placer, pero piensa bien lo que dices. Un abrazo.

Antonio dijo...

Gracias a todos por vuestros comentarios.

A Anonymous ...
Si cuando te refieres a "caricaturizar" estás hablando de la imagen que he insertado, estarás conmigo en que es totalmente "aséptica" y no hace más que mostrar unas declaraciones reales, y de hace mucho tiempo, del Vaticano (http://www.elpais.com/articulo/sociedad/VATICANO/Vaticano/afirma/horoscopos/artes/adivinatorias/contrarios/moral/elpepisoc/19840120elpepisoc_3/Tes).
Creo que no se me podrá acusar nunca por faltar al respecto de ninguna ideología moral o religiosa. Muy al contrario; en alguna ocasión he afirmado que siento cierto tipo de "envidia" de esas personas "creyentes", que tienen FE, porque creo que ellos no tienen las dudas existenciales tan profundas que podemos tener algunos de los que nos consideramos agnósticos.
Ahora bien, mi mentalidad científica me hace plantearme muchas cosas. Soy el primero en reconocer que la ciencia no tiene explicación para todo, pero no caeré en el error de intentar encontrar las explicaciones que faltan en ese "pensamiento mágico". Eso lo hacían nuestros antepasados (lejanos y no tanto), cuando no eran capaces de explicar fenómenos de diversa índole (desde naturales o astronómicos, como eclipses o cometas, hasta sociales, por ejemplo, la legitimidad de las monarquías absolutistas de buena parte de nuestra historia reciente).
Perdona que te diga: es la Ciencia la que explica las cosas; las ciencias absurdas, oscuras y pseudociencias (incluyo a las religiones, como argumento en el post) normalmente solo aplican dogmas (te propongo un juego: dime algo que estas pseudociencias puedan explicar de manera racional, que no lo haga también las ciencias "convencionales").

Concluyo: no estoy en contra de las creencias particulares de cada cual, ni mucho menos. Estoy en contra de la manipulación de los sentimientos, de las verdades dogmáticas y de que se pueda comprar una plaza en el cielo.